Por PRABHA NATARAJAN y ERIN MCCARTHY
Un pequeño pero creciente número de inversionistas está haciendo apuestas que enfrentan entre sí a las monedas de mercados emergentes en vez de contra del dólar, dicen analistas y corredores.
Estos “cruces” inusuales, como del rand sudafricano versus el shekel israelí o del peso mexicano en contra del real brasileño, se están haciendo más comunes, apuntan algunos inversionistas, a medida que disminuye la volatilidad y aumentan los volúmenes de transacciones en monedas de mercados emergentes.
En la última década, las divisas de los países en desarrollo se apreciaron junto con el repunte económico, y a los inversionistas no les quedaron muchas alternativas sino apostar en contra del dólar o el euro. Pero tras años de rápido crecimiento y un mayor volumen de negociación entre mercados emergentes, ese ya no es el caso. Hoy, los corredores tienen la oportunidad de generar una mayor ganancia de las diferencias entre las monedas.
Mientras tanto, el dólar se ha vuelto más volátil. La crisis de deuda soberana de Europa ha renovado el papel del dólar como una moneda refugio, pero al mismo tiempo los inversionistas tienden a vender en masa sus posiciones en dólares cada vez que la Reserva Federal de Estados Unidos anuncia nuevos estímulos económicos. Tales medidas tienden a debilitar el dólar al elevar la cantidad de la moneda en circulación.
“El origen de estas transacciones es en cierta medida el elemento de ‘vamos a eliminar al dólar’”, dice Nima Tayebi, gerente senior de portafolio en J.P. Morgan Asset Management. En semanas recientes, Tayebi hizo apuestas con el peso mexicano en contra del real brasileño y vendió con ganancias.
En 2011, el Producto Interno Bruto de México se expandió 3,9%, pero su moneda perdió más de 14% frente al dólar luego de que los inversionistas atemorizados por la magnitud de la crisis europea buscaran activos percibidos como más seguros. Frente al real, que también se desplomó frente al dólar a pesar de un crecimiento de 2,7% en Brasil, se mantuvo sin cambios.
Aunque los datos son escasos, algunos analistas dicen que la tendencia refleja el crecimiento generalizado en las negociaciones en monedas de mercados emergentes. El total de operaciones en monedas de países en desarrollo creció a una décima parte del volumen diario promedio en abril de 2010 frente a cerca de 7,5% en abril de 2001, según los datos disponibles más recientes del Banco de Pagos Internacionales. Por ejemplo, se realizaron un promedio de 13.755 transacciones al día con pesos mexicanos en octubre, según datos compilados por la Fed de corredores en EE.UU., Canadá y México. Ello se compara con 4.406 en octubre de 2007.
Aunque estas apuestas ofrecen cierto grado de inmunidad a la tormenta global, algunas negociaciones, en especial aquellas que enfrentan dos monedas de mercados emergentes, pueden ser difíciles de concretar en tiempos de estrés en el mercado. Cerrar una apuesta en la que el zloty polaco se enfrenta al florín húngaro requeriría encontrar a un inversionista que esté dispuesto a intercambiar el florín por el zloty.
Y los mercados emergentes vienen con sus propias sorpresas. Por ejemplo, el real este año se hundió frente a otras monedas bajo el peso de la intervención del banco central brasileño.
Tayebi asegura que el riesgo es mayor cuando se negocian monedas de países con poca historia de negociación. Sin una conexión fundamental entre ciertas divisas, las tasas de cambio pueden fluctuar de manera errática.

